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Hola, ¿cómo estás? Por aquí Marcelo nuevamente. Hoy quería hablarte de la determinación, porque he observado que es el mayor problema al que nos enfrentamos actualmente. Me refiero a la falta de determinación.


En mi camino como emprendedor muchas veces tuve ganas de dejarlo todo. Algunas veces llegaba a lagrimear porque las cosas no salían como esperaba.


Me frustraba, va! En realidad aún me frustro, pero lo que ha cambiado es que aprendí a sobreponerme más fácilmente.


Hay un juego (de hecho es el único que tengo en mi teléfono), que me recuerda a la niñez. Aquellos que tengan alrededor de 40?45 años se van a acordar de él. Este juego exige como casi todos, que tengas que comenzar de cero si no pasas un nivel.


Ayer perdiendo un poco el tiempo en mi celular, pensaba lo mucho que me tiene que haber ayudado jugar a los videojuegos en la infancia.


A enfrentar los obstáculos. Lo deduje porque le dejé algunas ?vidas? a mi hija de 9 años, se frustró y a los 15 minutos se fue.



Hoy todo es para ayer...


No le dije nada, pero mientras se iba lo entendí todo.

Me cayó la ficha y dije ¡claro! A mi me tiene que haber pasado lo mismo, pero multiplicado por 100.


Te cuento que cuando era chico alquilábamos por un fin de semana un ?Family game? (así se llamaba la consola de videojuegos) y jugábamos literalmente hasta que nos dolían los ojos.


????????????Tu puedes

?????????????

Y pensaba que tal vez necesitamos volver a esos recuerdos. Pero no para vivir en el pasado, sino para recordar que "lo podemos todo".


Que todo está ahí para nosotros y que solo hace falta que luchemos por lo que queremos conseguir. Cuando éramos chicos nada era imposible, todo lo que nos pasaba se transformaba en posibilidades.



En mis cursos (y me da mucha lástima pensarlo), más del 80% no termina la formación por la cual invirtieron. Es más, dinero que les ha costado a cada uno horas de su tiempo y trabajo.


Y aún peor. Más del 90% nunca me ha pedido ni me pedirá apoyo. Y no porque me considere indispensable, sino porque confiaron en mí para que los ayudara con sus propias formaciones.


Y en realidad me entristece por estos motivos:



Yo no sé qué es lo que quieres conseguir. Según en qué etapa de la vida estés, tus objetivos serán unos u otros seguramente.


Mi invitación hoy es hacerte reflexionar y recordarte que tienes todo en tus manos para cambiar tu situación.


Solo tienes que tener determinación, compromiso y luchar por lo que quieres. No por lo que quieren los demás, o lo que esperan los demás de ti. Recuerda, lo que importa es lo que tu quieres.