Muchas veces pasar de ser profesional a tener un emprendimiento no resulta tan fácil de lograr. Porque la vida profesional se rige bajo otras reglas. Una gran diferencia es la inestabilidad y el cambio que supone ser emprendedor y que no siempre se da en el ámbito profesional.
Pero ¿Cuáles son los valores fundamentales que todo emprendedor debe desarrollar para alcanzar el éxito en su emprendimiento?
Como emprendedor digital he seleccionado los que para mi son los 3 valores fundamentales que todo emprendedor debería desarrollar para impulsar su negocio. Obviamente hay más, pero para mí estos 3 son esenciales, los que marcan la diferencia.
La disciplina es un valor fundamental que a menudo se pasa por alto en el mundo vertiginoso en el que vivimos. En el contexto del emprendimiento, la disciplina implica mantener una rutina constante y enfocada en las tareas que impulsarán tu negocio hacia adelante.
He tenido mil problemas relacionados con la falta de disciplina. Sin embargo, aquellos que me conocen consideran que sí soy disciplinado. Es cierto que he logrado montar mis cursos y un negocio en relación a ello, pero creo que aún puedo ser más disciplinado.
Lo que sí te puedo decir, es que he aprendido que la clave está en comenzar poco a poco, incorporando hábitos pequeños que los puedas manejar fácilmente.
La otra vez escuché a alguien decir, que 2 minutos bastaban para comenzar. Y creo que es una muy buena opción que te invito a que empieces a usar. Yo trato de hacerlo a diario y realmente me funciona.
La idea es comprometerse a hacer una actividad solamente por dos minutos, no más. Vas a ver que luego que rompes la inercia inicial, todo es más fácil. Incluso vas a terminar trabajando más de 2 minutos, te lo firmo.
Unido al hábito anterior, está la consistencia. Para mí es uno de los ingredientes básicos para conseguir el éxito en cualquier emprendimiento.
Mantener una presencia constante y activa en tu negocio, ya sea a través de la creación de contenido o la interacción con tu audiencia, es fundamental para construir una marca sólida y confiable. Es el famoso trabajo de hormiga. De a poco pero sin parar. Ese trabajo acumulado a lo largo del año hace la diferencia.
Mantener esta consistencia puede ser todo un desafío. Si la disciplina es difícil de mantener, ser consistente es de otro nivel pero considero que es como un músculo que tienes que entrenar. Y se aprende haciendo, no hay atajos.
La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a los distintos obstáculos que inevitablemente encontrarás en tu camino como emprendedor.
En lugar de dejarte abrumar por los desafíos, la resiliencia te permite enfrentarlos con determinación.
Y es fundamental que aprendas a cambiar el enfoque y a no ponerte en el papel de víctima. Particularmente considero que ha sido uno de los grandes aprendizajes que he tenido desde que empecé con mi emprendimiento.
El entender que uno es absolutamente responsable de todo lo que le pasa. No hay medias tintas, es necesario que tomes el control. No es negociable. La vida no quiere lo peor para tí y además no eres tan especial para que la vida se ensañe contigo.
Cada obstáculo es una oportunidad de aprendizaje y crecimiento que te acerca un paso más hacia tus metas. Alguna vez escuché que el ciclo de la vida es: ser-hacer-tener.
Es decir que, si no te transformas en una determinada persona y no haces lo que tienes que hacer, nunca vas a conseguir lo que quieres alcanzar. Y me parece brillante esa idea. No existe aprendizaje profesional sin aprendizaje personal y viceversa.
Porque ser emprendedor es realmente estar dispuesto a formarse, pagar el precio de trabajar extra y enfrentar los miedos. De lo contrario es difícil que obtengas los resultados que esperas.
Otra cosa que me parece fundamental tener en cuenta, es que tienes que saber hacia dónde vas. Si vas a emprender tienes que tener una idea clara. Eso se logra si te detienes a pensar qué quieres conseguir realmente y sin mentiras.
Pero por favor, no lo hagas por tradición, no lo hagas por imposición, no lo hagas porque es lo que hay que hacer. Hazlo porque sientes que tienes que hacerlo. Porque es lo que realmente te mueve y que esté relacionado con tu propósito.
Tómalo como dato: casi siempre el camino menos transitado es el que tiene mayor potencial. ¿Por qué? Porque seguramente es el que menos personas están dispuestas a transitarlo y por lo tanto el que te llevará a resultados diferentes.
??Es el caso de ser disciplinado, de ser consistente y también de ser resiliente.
Aquellas personas que logran desarrollar estas habilidades son las que destacan. Y por ejemplo son las que escriben sus libros, porque hay que ser disciplinado para sentarse a escribir.
Hay que ser consistente, porque de nada sirve escribir 2 capítulos y dejarlos a medias. Y a la vez hay que ser resilientes en sobreponerse cuando quedan en blanco y no saben qué más escribir.
Si nos detenemos a pensar, muchas veces sabemos qué es lo que tenemos que hacer? Pero de ahí a hacerlo, hay un gran abismo.
Mira, tómate un fin de semana para pensar qué es lo que realmente te haría feliz, traza un plan y ponte a trabajar para conseguirlo.
Vas a tener que trabajar, incluso en paralelo a tu trabajo habitual. Pero no vas a conseguir nada solamente con pensar y esperar que la vida te de lo que quieres. Otra vez, es tu responsabilidad y tienes todo para hacerlo.