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Es sabido que emprender no es para todos. Lo digo siempre, hay personas que literalmente no están diseñadas para aventurarse en este camino. Muchos no tienen la mentalidad que requiere el mundo emprendedor. Y está bien, no lo cuestiono, si fuéramos todos iguales sería todo muy aburrido. 


Ah! también puede haber algunos en el camino del medio. Aquellos a los que no les gusta lo que hacen, pero que estarían dispuestos a aprender nuevas habilidades. No precisamente aman emprender, pero necesitan hacerlo para, al menos, cambiar sus resultados.   


Cuando comencé a emprender lo hice siguiendo a algunas personas referentes. Si bien no eran mentores directos, seguía sus pasos. Todo lo que publicaban lo leía, si grababan videos, allí estaba, siempre presente. Luego de algunos años tuve mis mentores reales a los que seguí.


Porque me empecé a cuestionar por qué algunos profesionales o negocios despegaban tan rápido. Me dí cuenta de que muchas veces era porque tenían mentores que los llevaban de la mano.


Claro, y lo que sucede es que no todos estamos dispuestos a pagar por el conocimiento que ellos tienen. En principio no lo vemos necesario. Pero desde mi punto de vista, sí lo es.


Durante muchos años yo mismo me negué a pagar por mentorías. Pero es exactamente lo mismo que sucede con algunos libros. No te ha pasado, de leer libros que te transmiten ideas que pueden cambiar la forma en la que ves las cosas.


Tener un mentor no es más que alguien que te guía. Más allá de que suene rimbombante, es una persona que te muestra un atajo hacia tus metas.


El mentor ya ha recorrido el camino y puede guiarte para evitar obstáculos y tomar decisiones más acertadas. Porque algunas veces, la solución está delante de nuestros ojos, pero por x motivo, no podemos verla.


Esa es la función de un mentor: compartir su experiencia para acelerar tu progreso y reducir tus errores. Eso sí, la elección del mentor adecuado creo que es la clave. Tienes que elegir a alguien que haya recorrido el camino, pero que tampoco esté tan despegado de donde tú estás ahora. 


¿Por qué? Primero porque el mundo cambia tan rápido que tal vez lo que él vivió hace algunos años ya no es lo mismo que ahora.


Segundo porque muchos mentores una vez hicieron despegar sus negocios o profesiones se ?olvidan? de ayudar genuinamente al que recién comienza.


Un mentor no solo comparte conocimientos, sino que también te ayuda a mantenerte enfocado y motivado. Con el respaldo de alguien que ha pasado por lo mismo, puedes evitar desviarte del rumbo y alcanzar tus metas más rápidamente.



En el mundo del emprendimiento, el dinero es una gran palanca. Pero un mentor también puede ser una poderosa palanca para encaminarte hacia lo que quieres alcanzar. 


Recuerdo una vez seguí las instrucciones de un mentor que decía que había que publicar todos los días en redes sociales para realmente poder vender.


Lo hice durante algún tiempo sin resultados. Años después compré un curso cuyo mentor me convenció de lo contrario, de hecho es la postura que tengo ahora. 


Él decía: ?yo publico cuando tengo ganas, sin embargo vendo todos los días?. Claro, usaba otras estrategias, también hay que decirlo. Pero, si me hubiese quedado con la primera idea, hasta ahora seguiría publicando a diario sin tener contenido, o sin querer hacerlo.


Es que la cantidad de seguidores nada tiene que ver con las ventas, esa es la verdad.


A todo esto, un mentor te proporciona retroalimentación valiosa. Pero como todo, tienes que tener tu propio criterio para saber a quién seguir. Te puede resultar de gran ayuda o puede hacerte perder años de tu vida. 


Pero bueno, supongo que en todas las áreas será así. Algunas veces se gana y otras veces se pierde. Algunas veces elegimos relaciones, que luego de algunos años entendemos que no nos aportaron nada.


En fin, como dice la frase (desconozco quien la dijo): ?algunas veces ganamos y otras veces aprendemos?.


En definitiva, tener quien te diga por ejemplo si estás utilizando las herramientas adecuadas o si estás comunicando tu mensaje de manera efectiva siempre es bienvenido.


Tener ese feedback es muy interesante. Y más si viene de alguien externo a tu núcleo social, que generalmente no suele ser la visión más objetiva.


Recuerdo a otro mentor, que una vez me enseñó a configurar mi página de captura y que significó un antes y un después en mi negocio. Mi página era vistosa pero en ese momento no convertía bien. 


Me dijo claramente: ?Tu página está bien, pero tiene cosas a mejorar: 1) toda la información tiene que estar por encima del pliegue y 2) tiene que cargar más rápido?. 


Se refería a que el usuario que entraba a mi página, tenía que hacer scroll para ver toda la información. Además demoraba en cargar, lo que hacía que los visitantes se fueran luego de algunos segundos.


Solamente con corregir estas dos cosas significó un cambio significativo en las conversiones de esa página. Subí toda la información y ahora carga rapidísimo.


Fué un cambio rotundo, porque allí comenzaba mi embudo, es decir toda la comunicación con mis prospectos dependía de esa página.

Si no fuera por eso, seguiría probando cambiar el título, las descripciones y mil cosas más.


Entonces, un mentor puede ayudarte a mejorar las áreas más críticas de tu negocio.


En fin, el éxito no es solo cuestión de talento o suerte, sino también de contar con las personas adecuadas que te apoyen en tu camino. Algunas veces tienes que poner en la balanza si tu profesión o negocio no necesita una visión externa.


Por lo pronto, las personas que más éxito han tenido, siempre se rodean de personas que saben incluso más que ellas. Esto es inteligencia aplicada a la vida de tu emprendimiento, así que no lo descartes.