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Tanto en los negocios físicos como en los negocios digitales, se hace extremadamente importante crear un producto que cubra una necesidad del mercado. La creación de este producto puede llevar mucho tiempo y ser, en algunos casos, algo costoso de desarrollar.


Aunque esto último no se da tanto en los productos digitales, sí es verdad que muchas veces tenemos que invertir tiempo.


Así que uno de los grandes recursos que tenemos, es crear lo que se llama un producto mínimo viable. Un producto que reúna las características básicas del producto terminado, que podamos lanzarlo al mercado rápido, pero que no llegue a ser el producto final como tal.


¿Y qué buscamos con esto? Buscamos tener el feedback de algunos compradores (alumnos o clientes) lo antes posible, para recabar esa información y lograr terminar la versión final. 


Sin este feedback el producto mínimo viable no tiene razón de ser. Justamente fue creado para eso, es inherente a su propia existencia. Así que si no recabamos datos en esta etapa, estaremos perdiendo el tiempo. Y no queremos eso.


Siempre he dicho, que una de las grandes ventajas de los productos digitales es que podemos modificarlos a lo largo del tiempo, si tenemos que hacer alguna actualización por ejemplo. O si queremos sumar o complementar la información.


Los productos digitales siempre están vivos, nunca están acabados. Y está bien que sea así porque la información cambia muy rápido.


La primera vez que desarrollé un producto digital (un curso online), planeé inicialmente hacerlo de 12 módulos. Pero sobre la marcha, me fui dando cuenta de que era un proyecto demasiado ambicioso y logré acotarlo a tiempo. Terminó siendo de 6 módulos y te aseguro que fue la mejor decisión que tomé en su momento.


Muchas veces como emprendedores nos ?casamos? con una idea, con una hipótesis, sin saber a ciencia cierta si ese producto realmente va a colmar la necesidad por la cual ha sido creado. Y suponer en cualquier negocio es un gran error.  


Lo que tratamos de hacer con el producto mínimo viable es validar la idea de ese producto de la forma lo más rápida posible, y lo menos costosa en tiempo y en recursos. 


Pero algo bien importante que hay que tener en cuenta, es que ese producto (si bien tiene que ser bastante simple), tiene que lograr ser funcional, práctico y que tenga todas las características del producto final. 


Algo que no podrías hacer por ejemplo, es plantear un producto mínimo viable de 2 módulos, siendo que el producto final consta de 10 módulos.


Un producto mínimo viable tiene que tener las mismas características del producto final, pero de forma más simple. Y en este caso, no reúne las mismas características finales porque le faltan 8 módulos.


Para un producto físico, sería como crear una moto que tenga una rueda solamente en lugar de dos. Con una sola rueda cumpliría la misión de que es más simple, pero no con la funcionalidad.


Entonces es una mala idea de producto mínimo viable y hay que reformularlo.


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Otra cosa que te recomiendo que tengas en cuenta, es que el producto mínimo viable cumpla con la finalidad de recabar feedback. Para ello tienes que asegurarte de que las herramientas de comunicación estén presentes en todo momento para favorecer esa comunicación.


Puedes aclararlo en el video de introducción a tu curso. Si es un ebook, dejarlo bien claro en la introducción o las primeras páginas. Puedes también dejar enlaces a un cuestionario en typeform, o cuestionarios de Google.


Pero lo importante aquí es que los recursos de comunicación estén presentes y visibles siempre.


Los grupos Beta o Beta tester


Algo muy interesante que puedes aplicar también, es reclutar un grupo de personas para que te ayuden a testear tu producto mínimo viable. Pueden ser incluso familiares o amigos que te ayudarán a testearlo.


Ellos serán los encargados de darte el feedback, para que puedas hacer los cambios que consideres necesario. Y vas a premiar ese intercambio. Puede ser a través del acceso gratuito a este curso, puede ser ofreciéndoles un producto complementario o una asesoría gratuita.


Repito, la idea es fomentar este intercambio. Así que no tengas miedo de recompensar muy bien por eso, porque esa información es extremadamente valiosa para tu negocio.  


También podrías hacer una transmisión por zoom y conocer de primera mano qué dicen los alumnos sobre tu producto. Vas a intentar descubrir qué mejorarían y que sacarían de tu curso.


Producto mínimo viable en la práctica


Jeff Bezos, creador de Amazon, planteó en sus inicios una versión inicial de su negocio. Lo que conocemos hoy es el producto final, pero inicialmente Amazon comenzó ofreciendo sus libros en internet, pero sin tenerlos en su inventario.


Cuando algún usuario hacía un pedido, Jeff los compraba en otras tiendas y los enviaba al consumidor final. Y todo comenzó así, hasta saber que el formato funcionaba, hasta saber que la gente buscaba esos productos en internet. 


Lo que hizo básicamente Jeff Bezos, fue validar la idea de negocio para luego mutar hasta alcanzar lo que conocemos hoy. Así que no descartes comenzar con algo muy básico al principio.


Ya podrás ir haciendo cambios hasta madurar la idea final. La clave aquí en definitiva, es escuchar más que suponer. Al final, es el cliente quien tiene la última palabra.